ÁCIDOS GRASOS

1.- Dónde se encuentran: Aceite de hígado de pescado. Pescado azul. Aceite de soja, huevos y productos lácteos.

2.- Para qué sirven: baja el nivel de colesterol malo y aumenta el bueno. Protege las arterias contra arterioesclerosis. Previenen enfermedades vasculares y cardíacas. Ayudan en la depresión, en la ansiedad y en la esquizofrenia.

3.- Su déficit qué provoca: erupciones cutáneas, retraso en el crecimiento en los bebés, mala cicatrización y más infecciones. También déficit visual y trastornos neurosensoriales.
Los ácidos grasos son ácidos orgánicos que se encuentran presentes en las grasas. Pueden ser ácidos grasos libres o o insaturados y saturados o esterificados. Las grasas insaturadas suelen ser líquidas y de fácil digestión, ayudando al metabolismo humano. Mientras que las grasas saturadas suelen ser sólidas y de difícil metabolización. Los ácidos grasos polinsaturados más comunes son los ácidos grasos Omega 3 y Omega 6 que son esenciales para el organismo. Primeramente se les debnominó virtamina F.


IV Congreso Internacional de Actualización y Avances en Nutrición Clínica y Medicina Ortomolecular.
- València. Juny. 2106 -

III.- Omega 3 en forma de fosfolípidos: su capacidad para modular la inflamación y prevenir las enfermedades crónicas

Este tema estuvo a cargo de la doctora María José Alonso Osorio, quien se dolió, en primera instancia, de que la mayoría de los médicos no tengan información sobre la gran aportación nutricional y de salud que hacen los suplementos.
Los ácidos grasos EPA y DHA, como Omega 3 y Omega 6, uno ácido alfa-linoleico y el otro, ácido linoleico, son componentes estructurales de la membrana celular. De manera que la grasa de la dieta determina el estado fisiológico de la persona, en función de su estado inflamatorio.
- ¿Y dónde se encuentran estos ácidos grasos en la alimentación?
- En los frutos secos, en las algas, en los pescados azules y en el huevo. Todos ellos, alimentos que aportan fosfolípidos.
Y los fosfolípidos sabemos que actúan en la membrana celular, en los glóbulos rojos de la sangre, en las células del cerebro y en el tejido articular, entre otras aportaciones a la salud fisiológica.
Son suplementos que actúan terapéuticamente en la inflamación y también como preventivos. Y con ello, también tienen una importante acción preventiva en el riesgo vascular o en enfermedades inflamatorias como la artrosis, la artritis o el cáncer. O incluso en el propio envejecimiento. Y sin olvidar su acción preventiva en el asma, en la obesidad, en los procesos de alergias o intolerancias porque disminuyen la inflamación intestinal y porque además colaboran en la disminución de la proteína reactiva.
Y esta acción anti-inflamatoria de los Omega 3 y Omega 6 ha sido corroborada “in vivo” e “invitro”. De manera que el índice de Omega tres se ha visto incluso ligado al factor predictivo de riesgo vascular. Y también se ha comprobado que las personas con niveles inferiores al 4% de Omega 3 son diez veces más propensos a la muerte súbita que los que presentan un índice de 8% o superior. Siendo el índice deseable entre el 8 y el 12%.
Y otra constatación que señalaba la doctora Alonso era la relación de un bajo índice de Omega 3 con la depresión. Así que la suplementación con Omega 3 disminuye el riesgo vascular y el riesgo de depresión.
Otra interesante cuestión a la que se refería la conferenciante fue al hecho de que se ha comprobado que la suplementación con Omega 3 llega a reducir el acortamiento de los telomeros o punta de los cromosomas que están en los genes y que se localizan en los leucocitos. Un estudio japonés, realizado con 106 adultos y con suplementación con Omega 3 y con placebo en algunos de los participantes, así lo confirmó. Con lo cual, estaríamos frente a una poderosa suplementación anti-envejecimiento, porque sabemos que la longitud de los telomeros está relacionada con el índice de longevidad.
El planteamiento siguiente fue el de la eficacia del aceite de Krill frente a los Omega 3 esterificados por su capacidad de rápida oxidación. De ahí que algunos laboratorios presenten los Omega 3 con CO2 para evitar su oxidación.
El aceite de Krill es un aceite marino que se obtiene con un proceso de extracción en frío y al vacío que asegura la conservación íntegra de los nutrientes, obtenidos en el Antártico de Euphasia superba, una especie de zooplancton marino que es un pequeño crustáceo. Y según la marca que lo comercializa presenta mayor contenido en EPA y hasta diez veces más de astaxantina que otros productos parecidos, no obtenidos con su tecnología. Contiene DHA, fosfolípidos y una pequeña cantidad de vitaminas A, D y E.
También se refirió la doctora Alonso a que este tipo de suplementos se ha comprobado que reducen el cáncer de mama en un 56%. Porque a parte de reducir la inflamación y modularla, regulan los factores de crecimiento. Reducen las citoquinas inflamatorias e intervienen en la síntesis de las proteínas.
En casos de tratamiento de cáncer con quimioterapia, se ha visto que potencian algunos efectos de la quimioterapia.
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