Alimentos que protegen la memoria

Casi todos nos vemos sorprendidos en alguna oportunidad por un olvido casual o la pérdida del recuerdo de un dato importante. Y nos preguntamos si podemos hacer algo para mejorar nuestra memoria. Por suerte sí. Conoce los 10 alimentos “mágicos” que te ayudarán a conservarla y a prevenir enfermedades como el Alzheimer.

1: Los Arándanos (Cranberry's en cualquier Color o presentacion)
Poseen antocianinas, un pigmento vegetal que les proporciona su color particular y que tiene la facultad de reducir el daño progresivo del cerebro. Además de ayudar a conservar la memoria, previene la demencia senil y el Alzheimer. Los estudios demuestran que las dietas ricas en arándanos mantienen la mente más joven.

¿Qué es la memoria?
El Dr. Aaron Nelson, Jefe de Neuropsicología del hospital universitario de la Facultad de Medicina de Harvard, dice que “la memoria es tanto aquello que recordamos como nuestra capacidad para recordar”. Y agrega que “no todos los recuerdos se crean de la misma manera: algunos sólo pueden retenerse durante un período corto de tiempo”.

Memoria selectiva y de corto plazo
“Los recuerdos que son importantes o tienen una fuerte carga emocional, se almacenan en el cerebro durante mucho tiempo. Están tan arraigados que forman parte de tí”, sostiene el Dr. Nelson. Y define a la memoria de corto plazo como “aquella información que se necesita recordar durante unos pocos segundos o minutos, para luego desaparecer”.

2: Manzanas
Son ricas en quercetina, un antioxidante que protege al cerebro de las enfermedades neurodegenerativas, entre otras ventajas. Los beneficios de comer una manzana al día son increíbles: protege al corazón, previene resfriados y mejora la memoria y la capacidad pulmonar. (Conclusiones presentadas en el Congreso de Biología Experimental de 2011, en Washington).

¿Qué es la pérdida de memoria?
La pérdida de memoria debido a problemas con áreas específicas del cerebro puede ser diferente: involucrar sólo la memoria de eventos nuevos, eventos remotos o ambos, según la Biblioteca Nacional de Medicina. La pérdida de memoria de corto plazo se llama transitoria y parcial cuando no podemos recordar sólo algunos elementos.

3: Moras y fresas
Las moras, gracias a su alto contenido en antioxidantes, estabilizan el azúcar en sangre y tonifican la memoria. Las fresas tienen vitamina C y antioxidantes, poderosos reconstituyentes. Recuerda agregar estas frutas a los postres, ensaladas frutales y al preparar un desayuno nutritivo.

¿Podemos cuidar nuestra memoria?
“Es cierto que la memoria está determinada en gran parte por nuestros genes, pero conservar un buen estado y un funcionamiento cerebral óptimo depende de muchos factores, y por suerte, la mayor parte de ellos está bajo nuestro control”, señala el Dr. Aaron Nelson en su libro “Achieving Optimal Memory”, de la Facultad de Medicina de Harvard.

4: Espinacas
Esta verdura es rica en luteína, una sustancia que actúa como protectora de las células cerebrales contra el efecto degenerativo. También contiene ácido fólico, vitamina que ayuda a aumentar la velocidad con que procesamos la información y además mejora notablemente el rendimiento mental y la concentración.

Olvidos, una preocupación
A muchas personas les preocupa empezar a olvidar las cosas. Piensan que la mala memoria es la primera señal de la enfermedad de Alzheimer, pero puede ser una parte normal del envejecimiento. A medida que pasa el tiempo, ocurren cambios en todas las partes del cuerpo, inclusive en el cerebro. Fuente: Instituto Nacional del envejecimiento.

5: Apio
Tiene un alto contenido de luteolina, un componente que disminuye los efectos del envejecimiento y a la vez reduce la liberación de moléculas que inflaman el cerebro y podrían provocar la pérdida de memoria. El aceite esencial del Apio es usado por sus propiedades antioxidantes y para reducir el colesterol en las arterias.

Si pierdo la memoria ¿voy a tener Alzheimer?
El Alzheimer no es la única causa de la pérdida de memoria. Existen trastornos mucho más habituales y tratables que provocan fallas de la memoria: la hipertensión, la hipercolesterolemia, enfermedades de la tiroides y apnea del sueño. La depresión, el alcoholismo o el insomnio también son causas, dice el Dr. Aaron Nelson.

6: El pescado
Algunos pescados como el salmón, el atún, la trucha o las sardinas, aportan ácidos grasos Omega-3, las grasas saludables que tienen un increíble poder cerebral: disminuyen los riesgos de accidentes cerebro vasculares y la demencia, retrasan el deterioro mental y juegan un papel vital en la conservación de la memoria.

Evita que se encoja el cerebro
Un estudio realizado por la Universidad de California, en Los Ángeles (EE. UU) concluye que aquellos que consumen menos pescado en su dieta tienen un menor volumen cerebral, “que es el equivalente a 2 años de envejecimiento estructural del cerebro”, Esto confirma evidencias anteriores sobre los beneficios de una dieta rica en pescados.

7: Chocolate
El chocolate negro o amargo tiene poderosas propiedades antioxidantes y sustancias naturales estimulantes como la cafeína, que pueden mejorar la atención, concentración y memoria. Incluye en tu dieta hasta 30 gramos por día de chocolate amargo y podrás obtener todos sus beneficios sin aportar calorías extra.

Otras causas que afectan la memoria
Los malos hábitos dietéticos, el tabaquismo y un estilo de vida sedentario, también son factores responsables. Es normal olvidarse de algunas cosas, existen lapsus, distracciones o despistes pequeños que forman parte de la condición humana y no deben preocuparnos, según la Guía sobre la Memoria, de la Facultad de Medicina de Harvard.

8: Nueces
Las nueces y las semillas son buenas fuentes de vitamina E, un antioxidante que está asociado con un menor deterioro cognitivo, sobre todo el que se produce con el paso de los años, por eso se sabe que potencian y mejoran la memoria. Además, combaten el cáncer, reducen el colesterol y protegen contra las enfermedades cardiovasculares.

¿Se mueren las neuronas?
Investigaciones recientes demuestran que en el proceso normal de envejecimiento no se pierde un número significativo de neuronas pertenecientes a la región clave del cerebro como el hipocampo, la estructura del cerebro más importante para la memoria.

9: Ginseng
Hay evidencia de que la raíz de esta planta puede fortalecer el cuerpo y aumentar la resistencia al estrés cotidiano. También se utiliza para disminuir los efectos del Alzheimer, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el síndrome de fatiga crónica y mejorar la memoria y el estado de ánimo de las personas mayores.

Un mito: las neuronas que mueren no se reemplazan
El Dr. Aaron Nelson, en su libro Achieving Optimal Memory afirma que hace algunos años los científicos descubrieron que en el cerebro de los adultos también nacen nuevas neuronas. “Lo esperanzador de este hallazgo es que muchas de esas neuronas crecen en el hipocampo, la estructura cerebral clave para la consolidación de los recuerdos”.

10: Aguacates
Una dieta alta en fibra, granos y frutas como los aguacates y las fresas, pueden disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular y el colesterol malo. Y como esto reduce el riesgo de acumulación de placa, se potencia el flujo sanguíneo hacia el corazón y cerebro. Puedes sumar palomitas de maíz y trigo entero, ricas en fibra y vitamina E.

Consejos saludables avalados por las universidades de Harvard y Cambridge
1.- Tomar zumo de naranja para aumentar la cantidad de hierro de nuestro organismo, así como la de vitamina C. Además, comer naranja porque es protectora frente al cáncer de pulmón. Quien la toma tiene un 30% menos de posibilidades de contraerlo. Y este porcentaje aumenta a un 40% cuando se toman cítricos cuatro veces al día.
2.- Tomar té, especialmente verde, por la cantidad de antioxidantes que posee y en particular porque actúa como inhibidor del crecimiento de vasos sanguíneos, así que es anti-cancerígeno.
3.- Tomar canela, baja el colesterol, mantiene constantes sus niveles sanguíneos y es considerado asimismo un alimento anti-cancerígeno. Puede añadirse a la crema, pero también a cualquier fruta, a la leche o leche de soja y al café con leche o al yogurt.
4.- Tomar pan integral y no pan blanco. Los cereales integrales conllevan muchas más vitaminas y antioxidantes. Tiene zinc y pronylisina que estimula las enzimas digestivas y protege contra el cáncer de colon.
5.- Masticar lentamente los alimentos, en particular los vegetales porque, al hacerlo, producimos sinigrina, una sustancia considerada anticancerígena.
6.- Comer frutas y verduras de colores: verde (todo tipo de verdura y ensalada), naranja (naranja, pomelo, calabaza), rojo (tomate, rábanos, pimiento), fuxia (cerezas, arándanos), púrpura o lila (col lombarda). Cada color significa un alto contenido vitamínico, hierro y otros oligoelementos. Se aconseja pelar la fruta justo antes de comerla para que no se oxide y no pierda vitaminas.
7.- Comer solo un 80% de lo que comeríamos en cantidad. La restricción calórica, se ha demostrado que alarga la vida.
8.- Tomar mucho tomate en todos los alimentos (pasta, pizza, ensalada…). Pan integral con tomate. El licopeno que contiene es antioxidante, protege de enfermedades coronarias y alarga la vida.
9.- Conservar siempre limpios y desinfectados los cepillos de dientes. Hervirlos o escaldarlos en agua hirviendo cuando se ha sufrido una enfermedad (úlceras en la boca o anginas). Y hacer esta operación de cuando en cuando. No mezclar los de la familia.
10.- No comer chicles.
11.- Reír a menudo. La risa equivale al footing. Con ella ejercitamos el músculo abdominal, aparte de ser positiva psicológicamente. 100 risas equivalen a 10 minutos de footing.
12.- Se espiritual. Pensar en positivo. Meditar por lo menos una vez al día, aunque sea al acostarse pensando en positivo o visualizando imágenes y recuerdos positivos. Procurar no enfadarse y aprender a relativizar los contratiempos.
13.- Tener activa la mente, trabajando y haciendo ejercicios de memoria si nuestro trabajo no es para ejercitar la mente. Sobre todo hacer estos ejercicios a partir de los 50 años.
14.- Procurar rodearnos de la gente que amamos.
15.- Organizar la nevera de manera que las verduras y frutas estén en los cajones para ser privadas de la luz y que no pierdan sus propiedades.
16.- Además de la restricción calórica, es importante pensar que hay que comer como los pájaros: poco y muchas semillas (pipas: contienen zinc, semillas de calabaza (en las ensaladas) y lino molido y añadido a yogures o requesones).
17.- Comer chocolate (lleva hierro, magnesio y potasio) y muchas nueces (bajan el colesterol) y otros frutos secos (almendras y avellanas).
La risa como terapia
La risa restablece el equilibrio biológico de las células del organismo al estabilizar la presión sanguínea, oxigenar la sangre, provocar un masaje en los órganos vitales -por las vibraciones que produce en el hipocondrio (la zona entre las costillas, sobre el diafragma)-, el cual facilita la digestión, potencia el sistema inmune y produce sensación de bienestar.
Cinco minutos de risa equivalen a cuarenta y cinco de aeróbic. Hay pruebas que lo testifican.
La risa es la respuesta fisiológica del humor como actitud. Es más parecida a un reflejo. El humor provoca la risa pero no sólo hace eso: también puede trascender y cultivar la reflexión.
La risa y el humor se consideran óptimos para la salud porque restablecen la homeostasis, es decir, el equilibrio biológico de las células y de todo el sistema orgánico.

La Medicina China en la homeostasis

La Medicina China y su terapia esencial, la acupuntura, no son sólo la mejor terapia para el dolor, son asimismo un gran recurso preventivo y antiaging.
Se ha demostrado científicamente que la acupuntura se aplica en puntos de nuestro cuerpo que son directorios de nuestra energía. De ahí el gran valor preventivo de la acupuntura. Pero no sólo preventivo en el sentido neutro, sino encauzador de la energía mal dirigida y que provoca dolor, inflamación o este estado de pre-enfermedad que esta terapia resuelve.
Por tanto, es muy conveniente no sólo dirigirse al acupuntor cuando tiene dolor, tortícolis, codo de tenista o le duele la rodilla, sino hacerlo cuando Ud. cree que está en plena forma y no le duele nada. Incluso cuando se sienta triste o algo deprimido o no le funcione bien su regularidad intestinal.
Es entonces conveniente ir al terapeuta acupuntor periódicamente solicitándole sólo que le resintonice. Es decir que reencauce su energía mal dirigida y que tarde o temprano acabaría en pre-enfermedad o enfermedad.
Es ésta una forma de prevención y de mantenimiento de su máquina orgánica en su mejor puesta a punto.

Guía de alimentos y dieta:

1.- Fruta y verdura: La fruta nos aporta agua y muchas vitaminas, sobre todo la fruta roja (fresas, granada, ciruelas...). Las naranjas y limones (atención: el limón en cantidad puede bajar la tensión arterial, aunque se puede utilizar en positivo y en negativo, según cada cual), contienen vitamina C, minerales como potasio y selenio. Asimismo, la fruta entera es una fuente importante de fibra. Es recomendable un consumo frecuente de frutas enteras, ya que los zumos aportan sólo las vitaminas y minerales, y carecen de la fibra que aporta la fruta entera. Las frutas desecadas (ciruelas, castañas, pasas, dátiles) se caracterizan principalmente por un menor contenido de agua, concentrando el resto de los nutrientes y aumentando también el aporte calórico. Teniendo en cuenta el valor nutritivo y su papel protector de la salud, debemos consumir tres o más piezas de fruta al día, preferentemente frescas.
La verdura nos aporta fibra y nutrientes especiales. Particularmente, el brócoli porque tiene la propiedad que impulsa a les células malignas a suicidarse. Con lo cual, es preventivo del cáncer. Los tomates son antioxidantes y por tanto, anti-envejecimiento. También es preciso tener en cuenta la manzana y no perder de vista las virtudes de la calabaza. La mejor manera de aprovechar todas sus vitaminas y minerales es tomarlas en crudo, solas o en ensalada. Al horno o a la plancha es otra deliciosa opción. Si las cocemos haremos bien en aprovechar el agua para sopa porque en ella se quedan muchos de los minerales de las verduras, y si las cocemos al vapor mantendremos la mayoría de los nutrientes. Se recomienda un consumo mínimo de 250 g diarios, aunque lo deseable sería consumir más de 300 g de verduras y hortalizas por día, priorizando las variedades de temporada. Es preferible que una de las raciones sea en crudo, tipo ensalada, y otra en cocido, siguiendo las normas de preparación culinaria para minimizar la pérdida de nutrientes esenciales.

2.- Té verde: Inhibe la proliferación de nuevos vasos sanguíneos, con lo cual, si hubiera un tumor incipiente, no podría crecer porque no sería alimentado. Por tanto, estamos hablando de una bebida anti-cáncer.

3.- Agua: Es imprescindible, hidrata el cuerpo y estimula el metabolismo, así como facilita el paso intestinal, colaborando en les buenas evacuaciones. El agua es imprescindible para el mantenimiento de la vida, ya que todas las reacciones químicas de nuestro organismo tienen lugar en un medio acuoso. El consumo recomendado es de un litro y medio a dos litros de agua al día. Los deportistas, las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia deben aumentar el consumo de agua.

4.- Aguacate: Es antioxidante y anti-colesterol y aporta buenas vitaminas.

5.- Algas marinas: Aportan gran cantidad de agua y proteínas vegetales y también vitamina A i B12.

6.- Pescado: Especialmente azul: es anti-colesterol (atún, sardinas y boquerones). Se aconseja sacar la piel al pescado por razones de contaminación medi-ambiental. Tampoco se aconseja el pescado de granja (piscifactoría) porque es alimentado con pienso). Los pescados son buena fuente de proteínas de elevada calidad, vitamina D y yodo, y son muy ricos en ácidos grasos poli-insaturados Omega 3. Los ácidos grasos poli-insaturados Omega 3 son esenciales: ello quiere decir que nuestro cuerpo no puede sintetizarlos, por lo que debemos ingerirlos en la dieta. Los encontramos principalmente en el pescado azul (atún, arenque, sardina, caballa, salmón, anguila, bonito, etc. Estos ácidos grasos reducen el colesterol "malo" (LDL), bajan los niveles de triglicéridos, y son precursores de sustancias que ejercen una importante acción preventiva de la enfermedad cardiovascular. El consumo de pescados es imprescindible en embarazadas, lactantes y durante periodos de crecimiento, como en la edad infantil y sobre todo en la edad madura, en la que debe suprimir el aporte de carne. Es conveniente el consumo de 500-700 g de pescado a la semana, lo que equivale a unas tres o cuatro raciones semanales. Los mariscos son una gran fuente de vitaminas y minerales como tiamina, fósforo, potasio, hierro, yodo, flúor y cinc, aunque pueden producir ácido úrico y habrá que mirarlos con cierto respeto a partir de cierta edad. Tienen un contenido bajo en calorías, alto en proteínas, bajo en sodio y en grasa saturada. Algunos crustáceos (como los langostinos), tienen un contenido más alto de colesterol, por ello deberemos controlar su consumo si nuestro colesterol sanguíneo se encuentra elevado.

7.- Yogurt: puede ser de soja o bien de leche, mejor de cabra u oveja que de vaca.

8.- Poca carne roja y a partir de cierta edad, nada. Aunque la carne es una fuente primordial de proteínas de alto valor biológico, de vitamina B12, hierro, potasio, fósforo y cinc. Debido a que es difícilmente asimilable y conlleva mucha toxicidad para el organismo, es mejor prescindir de ella a partir de cierta edad. Por su contenido en grasas saturadas, es muy importante elegir cortes magros de carne, y retirar la grasa visible antes de cocinar el alimento. La carne contiene hierro de alta bio-disponibilidad, y además aumenta la absorción del hierro de cereales o legumbres. De esta manera, combinando dichos alimentos podemos lograr un plato más nutritivo. La carne blanca, procedente de pollo, conejo o aves como el pato es más aconsejable. El color no afecta ni al valor nutritivo ni a la digestibilidad. Pero si a su contenido y proceso digestivo. El color de la carne proviene de una proteína que contiene hierro (mioglobina). La ingesta recomendada de carne por día es una ración de 150-180 g de carnes con bajo contenido graso en gente joven. Los embutidos grasos deben consumirse ocasionalmente, ya que aportan gran cantidad de grasas saturadas, colesterol y sodio, que pueden afectar nuestro sistema cardiovascular. No debemos consumir más de 150 g de embutidos por semana, procurando que sean de buena calidad.

9.- Miel: Aporta muchas vitaminas. Aunque no hay que abusar.

10.- Nada de azúcar ni bollería

11.- La leche: Es mejor tomarla de soja. No aporta grasa y comporta menos posibilidades de alergias. Y si no, es más recomendable la de cabra u oveja que de vaca. Hay que pensar que las proteínas de vaca crean muchas más alergias porque se trata de un animal más grande que el hombre y en el ciclo animal, siempre es el animal grande quien se come al pequeño. Los proteomas de vaca son más grandes que los humanos y difíciles de digerir. Además, es preciso explicar que el principal problema de la leche es el su procedimiento comercializador. La homogenización separa el suero (agua de leche) de la su proteína. Y después se las vuelve a juntar o se venden separadas para hacer bollería u otros productos (embutidos, etc.). Esto comporta que les proteínas de la leche ya no son digeribles. Normalmente, la publicidad nos dice que los lácteos (leche, leche fermentada, yogur fresco, quesos, natillas, etc.) son una importante fuente de proteínas de elevada calidad, lactosa, vitaminas (A, D, B2, ácido fólico y B12) y, principalmente son una excelente fuente de calcio, mineral importantísimo para la formación de huesos y dientes, y la prevención de la osteoporosis. Pero las investigaciones han conducido a valorar relativamente esta aportación y conclusir que es más asimilable el calcio de las acelgas y otras verduras que el de la leche que normalmente lo excretamos por no ser asimilable, en particular si la leche es pasteurizada. Sin embargo, El yogur fresco y otras leches fermentadas se incluyen en el grupo de los alimentos probióticos. Estos alimentos poseen algunos efectos beneficiosos: mejoran la respuesta inmunitaria, reducen las molestias en personas con mala absorción de la lactosa, protegen al intestino contra los microorganismos patógenos, etc. Para disfrutar de una merienda completa y nutritiva, podemos consumir el yogur fresco con frutas, cereales o frutos secos. Deberíamos consumir unas 2 raciones al día, según nuestra etapa biológica. En personas con problemas cardiovasculares, colesterol elevado y obesidad es recomendable el consumo de lácteos muy controlado y en todo caso que sean semidesnatados enriquecidos en vitaminas A y D, debido a su menor contenido en ácidos grasos saturados, e incluso la inclusión de lácteos modificados con ácido oleico y/o omega-3.

12.- Vino: Con cordura es muy recomendable. Es un buen antioxidante.

13.- Huevos: Son un alimento bastante completo que nos aporta proteínas de elevada calidad, vitaminas (A, D, B12) y minerales (fósforo y selenio), nutrientes esenciales en las etapas de crecimiento y en circunstancias fisiológicas especiales como el embarazo, la lactancia y la vejez. Es interesante saber que el color de la cáscara de los huevos (blanco o moreno) no condiciona su valor nutricional. El consumo de tres o cuatro huevos por semana es una buena alternativa gastronómica a la carne y pescado, alimentos con los que comparte cualidades nutritivas similares.

14.- Legumbres: Las alubias, los guisantes, los garbanzos, las habas y las lentejas nos aportan hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales. Son una buena fuente de proteínas, y si mezclamos las legumbres con los cereales se obtiene un aporte de proteínas de mayor calidad. No sólo debemos consumirlas en invierno, una buena opción en verano es incorporarlas en ensaladas.
Se pueden tomar incluso en regímenes de adelgazamiento, ya que favorecen la sensación de saciedad. Eso sí, sin añadir grasas saturadas (tocino, chorizo, etc.). El papel de las legumbres en la prevención del cáncer de colon y en la reducción de los niveles de colesterol es esencial. Es recomendable que consumamos al menos dos raciones (60-80 g/ración) por semana como platos cocinados y otras dos raciones de frutos verdes o semillas frescas como guarniciones de otros platos cocinados.

15.- Cereales y patatas: Los cereales y los tubérculos pueden constituir la base fundamental de nuestra alimentación, ya que ellos nos proveen de una importante fuente de energía, aunque hay que manejarlos con atención en base a su contenido en carbohidratos que suelen engordar, pero no podemos prescindir de ellos. Incluso se ha averiguado que la falta de ingesta de carbohidratos afecta el normal funcionamiento del cerebro que necesita azúcar para su correcto funcionamiento y los carbohidratos se lo proporcionan. Los alimentos que los contienen son el pan, las patatas, las pastas, el arroz y los cereales como el arroz y los cereales de desayuno. Las pastas, el arroz y las harinas integrales son más ricas en fibra, vitaminas y minerales.

16.- Frutos secos: La principal característica de los frutos secos es su alto contenido energético, su importante aporte de ácidos grasos insaturados y fibra. Son una buena alternativa de proteínas y lípidos de origen vegetal. El contenido en grasas de las almendras, avellanas, nueces del Brasil, anacardos, nueces de macadamia, pecanas, piñones, pistachos y nueces es mayoritariamente de tipo insaturado, la cual ayuda a controlar los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre. Por ejemplo, las nueces son ricas en ácido linolénico, que tiene un efecto muy beneficioso para el corazón. Los frutos secos son, además, una fuente extraordinaria de Vitamina E, con efectos antioxidantes.
Además, por su contenido relativamente elevado en fibra vegetal, no sólo regulan el tránsito intestinal, sino que reducen también el riesgo de contraer diversas enfermedades, entre ellas el cáncer de colon. La ingesta recomendada de frutos secos es entre 1 y 5 raciones por semana (una ración son 25-30g de frutos secos, peso neto, sin cáscara) para adultos sanos sin obesidad ni sobrepeso.

17.- Aceites y grasas: Las grasas son esenciales para nuestra salud porque son responsables de la composición de las membranas celulares y de las estructuras nucleares. Aún así, las grasas y aceites deben consumirse con moderación, debido a su elevado aporte calórico. Son mucho más saludables las grasas de origen vegetal, sobre todo el aceite de oliva virgen, por lo que deben preferirse éstas a las grasas de origen animal. Por lo tanto, debemos limitar el consumo de grasas saturadas de origen animal, presentes en las carnes, embutidos, productos de pastelería y bollería industrial. Además, es importante evitar un consumo excesivo de margarinas, ya que durante su proceso de elaboración se forman ácidos grasos “trans”, los cuales pueden comportarse como factores de riesgo en la enfermedad cardiovascular. Se recomienda, por el contrario, el consumo de aceite de oliva virgen, rico en grasas mono-insaturadas y antioxidantes, el cual posee propiedades cardio-protectoras y saludables.

18.- Bebidas alcohólicas fermentadas: vino y cerveza: El consumo de vino y cerveza debe hacerse siempre con moderación y debe ser una opción personal y responsable. El consumo moderado de vino y cerveza -y de otras bebidas fermentadas de baja graduación alcohólica (sidra y cava)- disminuye el riesgo cardiovascular y protege de algunas otras enfermedades. El vino y la cerveza son una fuente importante de vitaminas, minerales y antioxidantes naturales. Sin embrago, el consumo abusivo de estas bebidas puede incrementar el riesgo de otras enfermedades, ya que el alcohol intoxica el hígado que actúa como filtro. También puede ser responsable de accidentes, y nunca debe tomarse durante el embarazo, la lactancia o en la infancia. La cerveza sin alcohol es una buena opción en aquellas ocasiones en las que quiera limitarse el consumo de alcohol. No deben sobrepasarse las 2-3 unidades (1 unidad= 1 copa de vino ó 1 botellín de cerveza) al día en varones, y algo menos (1-1,5 unidades) en mujeres.

19.- Azúcares, dulces y bebidas azucaradas: Los azúcares de absorción rápida, como el azúcar de mesa y la miel, se caracterizan por aportar energía y aumentar la palatabilidad. Son un grupo de alimentos superfluos, y su consumo no es necesario. El consumo de estos azúcares debe ser mínimo, ya que una ingesta elevada puede promover, por ejemplo, la obesidad y las caries dentales. Por lo tanto, es recomendable que moderemos el consumo de productos ricos en azúcares simples, aconsejando un consumo ocasional de todos los preparados en sacarosa.










La homeostasis como fin en la Medicina Ortomolecular

Ya hemos definido la homeostasis en varios apartados, siempre, como "el estado ideal del organismo en el que nada falta ni nada sobra" y en el que, por tanto, la maquinaria funciona a la perfección en todos los procesos biológicos. Ni que decir tiene que para conseguir este estado, la dieta es fundamental.
Actualmente, ya son muchos los expertos que sin negar los beneficios de la Medicina ortodoxa, han retornado a Hipócrates admitiendo que buena nutrición es igual a buena salud. El doctor Emmar Vogelaar es uno de ellos. Es bioquímico y endocrinólogo, de nacionalidad holandesa, y uno de los europeos que más años ha dedicado a estudiar los procesos metabólicos y la nutrición en su calidad de investigador, como profesor de la Universidad de Utrech y director del Laboratorio Central Holandés Red Cross, así como del laboratorio central de MD’s donde desarrolló programas de medicina preventiva. Fue director del Servicio de Trombosis de Red Cross y presidente de WHF (Fundación de la Salud Mundial). Asimismo, fue uno de los pioneros en el análisis de hormonas tiroideas especializándose en Nutrición Preventiva. Lo entrevistamos hace algún tiempo en “Salud y Estética” y este experto admitía que, sin lugar a dudas, para tener una salud en condiciones, es preciso atender al nivel de vitaminas consumidas y absorbidas, al de minerales esenciales, al de aminoácidos y al de ácidos grasos. Claro que también argumentaba que sería conveniente poder llegar a conocer los parámetros ideales de los neurotransmisores y de todas las hormonas y neurohormonas. Y admitía que esto no es posible por el momento con toda exactitud. Por lo que hay que admitir que todavía no tenemos toda la información para conseguir un buen reglaje metabólico o estado de homeostasis permanente. Pero, hay que tender a ello.
Basándose en este precepto y buscando siempre este objetivo, la Medicina Ortomolecular o Nutriterapia busca complementar la dieta con sustancias naturales, que genera nuestro metabolismo, pero que por la edad o por otras circunstancias más o menos patológicas, son deficitarias en nuestro organismo y nos aconseja, por ejemplo, previo análisis: ciertas vitaminas, aminoácidos u oligoelementos específicos. Declina asimismo los alimentos refinados como el azúcar blanco y los cereales no integrales, así como opta por vigilar la toma de conservantes y colorantes o las grasas saturadas y los aceites refritos. Y partiendo de la base de que nuestra alimentación de hoy es deficitaria en muchos aspectos, tanto porque la agricultura no es en su mayor parte ecológica o es transgénica y no controlamos los contenidos de oligoelementos, aminoácidos y vitaminas que tomamos, entonces, desde esta perspectiva, aconseja la suplementación nutritiva con el fin de conseguir una mejor absorción y prevenir enfermedades.



Saludable-mente